1 de mayo Con el mazo de chango

“Juan Albañil, el edificio que levantaste,

Con lo mucho que trabajaste,

Está cerrado, esta sellado, es prohibido para ti

La rumba y la rumba de la existencia,

La baila la humanidad, aunque le pese la conciencia,

Como Juan Albañil, esta es la desigualdad.”

                 Juan Albañil-CHEO FELICIANO

“si la montaña no viene anda hacia ella, las metas de Recabarren son las estrellas”

   Qué lindo es ser voluntario-VICTOR JARA

Pensar Maestra Vida como una marca más, es no entender su dinámica, es no haber visitado jamás la esquina de Pio Nono con Santa Filomena. Este lugar descrito como mágico por muchos de sus habitués, tiene una particular línea editorial, que al margen del espectro económico social que debería tener un local comercial, se ha posicionado a lo largo de sus 30 años junto a las luchas sociales comprometiendo sus actividades. Desde intervenciones culturales  conmemorando los días sensibles para el pueblo, hasta declaraciones públicas que ubican al local a la izquierda de la vereda. Todo esto ha sido gestado gracias a la triada “empresa, publico, trabajadores” siendo estos últimos, la síntesis de esta dialéctica, me refiero al motor y conector para que esto funcione.

Es de conocimiento común que el trabajo en todas sus formas aliena, deshumaniza y explota a las personas, pero como también modela, unifica y socializa a los trabajadores. Maestra Vida en este punto no es la excepción; como trabajadores hemos vivido las vejaciones propias del trabajo asalariado en un sistema de acumulación de capital, en donde las personas son vulneradas en derechos humanos fundamentales, como son los derechos laborales.

Es por esto que el 8 de mayo del 2018 dijimos BASTA, constituyéndonos como el primer sindicato de trabajadores de Maestra Vida, siendo ésta una de las primeras organizaciones laborales con estas características, creando así un precedente en la sindicación del rubro.

En los inicios de nuestra organización nos preguntábamos, si es que se necesita, como condición obligatoria, ser obrero industrial asalariado como para sentirse alienado por el sistema o en su virtud tener un impulso revolucionario. En un país donde el retail y el mall ocupan un tercio de la clase trabajadora, donde la sindicalización no supera el 20%, en el cual se han demonizado las palabras trabajador o movimiento obrero. Nosotros entendimos que estas son estrategias neoliberales para fracturar nuestra conciencia de clase. Porque, aunque le cueste entender a la sociedad, nosotros no somos, ni empleados, ni colaboradores, ni masa servil. Somos y seguiremos siendo TRABAJADORES. Los salseros entenderán, que no es necesario nacer en una isla del caribe para sentir la clave y el axe de chango.

Ahora bien, cuales son las condiciones concretas que definen a estos trabajadores de la rumba, que nos impulsó a generar un cambio en su entorno laboral. Lo primero fue una memoria social y cultural en común, junto a un compromiso con el bienestar de la colectividad y por sobre todo una empatía con la visión del local, en la convicción de que la salsa es una manifestación de lucha genuina del pueblo. Por eso nos autodefinimos rumberos, trabajadores/rumberos ambas a la vez, dos condiciones que provienen de la misma matriz, del lenguaje de la resistencia.

La salsa fue creada, como forma de expresión, por inmigrantes de los barrios más empobrecidos de Nueva York, la salsa para ellos fue un canal de desahogo para comunicar la precarización de sus vidas y, por otro lado, los cubanos que se movían con las turbulencias de la revolución, el bloqueo comercial y el cerco cultural. En ambos casos notamos como la dignidad del pueblo se representó en cultura y resistencia, lo mismo hace desde el siglo XIX el mundo del trabajo, se levanta y define – resiste y contrataca.

De esta manera nos organizamos y bailamos, conversamos la coyuntura y atendemos, pensamiento y sensaciones, trabajamos y a la vez vivimos la rumba, transformando de esta forma el espacio en un territorio único, donde podemos convivir con clientes de una manera horizontal y respetuosa, creando un dialogo que hasta ahora es incansable.

Como seres críticos queremos que esto se mantenga en el tiempo, que los murales por fuera sigan invitando hacia dentro a la multiculturalidad, que Maestra Vida siga siendo una trinchera para las minorías, un boicot a la industria cultural, un farol para los perdidos en la noche capitalina, desafío que hacemos nuestro con valentía y enfrentando los límites que el sistema nos demarca. Dar cara en lo público y en lo privado, tanto en la calle como en la pista de baile.

Entonces, cómo no nos vamos a sentir cómodos en Maestra Vida, si es parte de nuestra identidad, hemos involucrado al son de la rumba el ritmo del trabajo. Este año algunos trabajadores cumplen dos décadas en la salsoteca, una excepción a la modernidad, donde en la mayoría de los empleos no existe la estabilidad laboral. Esto no se debe a que nos guste trabajar así (en un sistema laboral de dominación), es que nos gusta trabajar aquí. Al margen de las barreras que nos son impuestas por la propiedad privada, este antro querido por muchos es también nuestro.

Para este primero de mayo por primera vez saldremos a marchar como organización sindical, visibilizaremos nuestras demandas públicamente, cansados por la rumba previa y el trasnoche, pero con mucho orgullo nos movilizaremos fraternalmente con otros compañeros. Es un camino que iniciamos, recordando a los que no están, a los que no tuvieron voz, a los descartables para ese pasado oscuro de la patronal, en tiempos donde no existía solidaridad materializada en un sindicato. Me refiero a Manuel Ramírez, Nayeli Palomo, Alexis León entre otros, compañeros que están tan presentes en la historia de Maestra Vida como en nuestras convicciones. Ellos y nosotros somos los “juan albañil” que levantamos la rumba eterna.

                                   

                                      ¡Arriba la rumba!!

                            

                              Que vivan los trabajadores

Dirigente Mario Muñoz

Sindicato de trabajadores Maestra Vida