La Plaza del Puma

Cada vez que miro el cartel que dice Bío-Bío, se me aprieta la guata. En esa calle fue la última vez que estuve consciente antes del accidente que me dejó casi muerta, con 2 prótesis internas y una larga rehabilitación.

Sin embargo, hace unos meses, en una suerte de acto sicomágico, fui a la Plaza Huemul a resignificar el espacio y la sensación, donde se realizaba una de esas tardecitas exquisitas que están organizando: música, espacio público, ambiente familiar, al sur de la Alameda. Distintas bandas donde uno logra reconocer a tremendos músicos de otras bandas, una pequeña feria. Un ambiente acogedor, algo así como cuando los domingos habían eventos en el Galpón y nos juntábamos en la plaza Brasil antes. ¿Es posible disfrutar de la musiquita sin que sea de madrugada y con decenas de zombies? Sí, parece que todavía sí.

Porque si queremos hablar de la Plaza del Puma, obligatoriamente tenemos que remontarnos al Barrio Franklin, al matadero, al persa, a la Casa Huemul (su centro de operaciones), a la plaza Huemul, al Barrio que parece una suerte de microclima entre un barrio históricamente comercial y difícil. Un barrio mucho más agresivo que un huemul, más parecido a un puma, como reza su nombre.

Patio Casa Huemul. Foto: Ignacio Luengo


Converso con Giancarlo y Felipe, las bases de la banda (que junto a Cristian Mancilla y Cristian Carvacho completan la Plaza del Puma) en esta casa-centro cultural-familia que forman en Casa Huemul. Me ofrecen un té con miel, me siento en un barco de madera, dentro de una casa que según me cuentan, está en su mejor estado desde que existe y se nota: en los detalles, cómo están ordenadas las cosas, la disposición del baño o como está cuidado el mural del patio. A lo lejos suena un saxo, hay entreabierta la puerta de un luthier, otros músicos pululando.

¿Qué onda la Plaza del Puma? ¿Qué onda una banda que ha decidido ( o no) quedarse más en el estudio que en las redes sociales, más en tocar preciso que en reproducciones. Hace unos días una amiga me preguntaba dónde podía saber de sus fechas, porque le habían gustado una vez que los vimos en el (Bar)Raíces y que pese a que no tienen nada que ver con la música que acostumbramos (o tiene todo que ver). Facebook o Instagram, pero no tocan tanto, hay que estar atentas-le respondo.

Felipe Borquez y Giancarlo Valdebenito. La Plaza del puma.
Foto: Ignacio Luengo

El último año los he escuchado unas 5 veces: Maestra Vida, Raíces, Plaza Huemul, Matta Sur y alguna otra si no me carrileo. Y siempre ha sido el mismo efecto por parte de los que los escuchan “oye los cabros wenos”. Porque dentro de las propuestas musicales de un circuito un tanto refrito, aparecen como algo nuevo, distinto, llamativo.

¿Qué tocan?

Una fusión de música popular con jazz y hip hop. A veces se puede escuchar un cuatro, sonando fuerte y a ratos un contrabajista que rapea unas coplas huachas. Un cuatro , un cajón. Valses peruanos, reggae. Un acordeón que viene ejecutando desde Chiloé. Hablan de orígenes familiares, del barrio, de amor, de desamor. La realidad política nacional. Lo que sucede en los barrios, la educación, migración.

Siempre los pelo con que deben ser de la gente con la que me ha tocado trabajar que más respeto,precisión, dedicación-en sonido, horarios y trato- tanto que desde ahí me empecé a preguntar ¿No es esto normal? ¿No debería ser lo obvio siempre que nos tratáramos bien en las producciones? El chiste es que no. No es lo obvio siempre y se agradece encontrar en el camino otras formas, otros espíritus, otras ondas, otros esquemas, otras formas de escuchar música, escuchar otras músicas, otros esquemas. Que estén desarrollando y poniéndole energía a otros satélites musicales en una ciudad tan centralizada sobre todo en lo cultural.

Son generosos y todas las veces que hemos hablado de ello, hablan del trabajo en equipo y de su sonidista, quien hace tal vez gran parte: hace que ellos suenen (así de) bien.

Sabemos que cuentan con proyectos paralelos con mayor o menor exposición: La Gallera, Los Celestinos, Nano Stern o su participación como músicos del espectáculo de Natalia Valdebenito. Sin embargo, sigue siendo este proyecto musical el que se lleva mi aplauso cerrado.

La Plaza del Puma, es una de esas bandas que cuando llegas a esa conversación de cuando los amigos te dicen qué podrías escuchar de lo que está sonando en Chile hoy, qué es de lo que te ha llamado la atención del último tiempo, qué te ha sorprendido musicalmente o ha salido del estilo de bandas que uno suele escuchar, aparece entre las primeras opciones y de hecho liderando la lista de lo que estoy escuchando mientras termino este post en algún lugar de latinoamérica.

Me cuentan que van a sacar un disco, que se suma a sus dos trabajos anteriores. , donde hay más música que ruido, parafernalia o tremendos equipos de producción. Más música que vestuarios, historias en instagram o notas de prensa.

Los puedes seguir en sus esquivas redes sociales en lo personal, para apuntarse a alguna de las tocatas que están haciendo en la casa o en otros espacios y prepararse para esa hora de sonido, sorpresa y trabajo meticuloso de un sonido impecable en Youtube, Spotify o Instagram

Cuando paso por la calle Bío Bío, se me sigue apretando la guata como siempre, pero ahora suena una musiquita que me recuerda buenos momentos-como todas las veces que los he escuchado/visto y siempre me queda una sensación tan exquisita- y se me resignifica el espacio, como cuando uno escucha con alegría, canciones tristes.