Resistir desde el sur danzante: estrategias para una rumba eterna


“En los Andes, en el Sur, en ese cielo donde “otras estrellas nos miran” el cuerpo es también el reducto profundo del que nace la ética interpersonal, la empatía colectiva, el llanto y la solidaridad. Amar, luchar, caminar, resistir pueden llegar a ser experiencias políticas, formas de decir que tejen un sentido sin apelar a la palabra, que interpelan a la sociedad dominante y al Estado”.

Silvia Rivera Cusicanqui- Hambre de Huelga (2010)

“Yo no soy médico ni abogado, ni tampoco ingeniero, pero tengo un swing que todos quisieran tener”.

El Gran Combo – Mi Swing.

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La Maestra: 30 años de rumba y resistencia


La Salsoteca Maestra Vida ha sido un espacio pionero en la difusión de los ritmos afroantillanos, particularmente del género salsa, desde las postrimerías de la dictadura militar. Sin embargo, también ha sido un espacio abierto a otras expresiones culturales, siempre atento al devenir sociopolítico del país.

Por Emmanuel Ganora

El calendario de 1988 se acercaba al mes de octubre y en Chile se abría una de las mayores incógnitas de su historia. ¿Cuál sería el futuro de la entonces dictadura gobernante? Por entonces, el régimen había abierto los registros electorales para la realización de un plebiscito que decidiría las formas de tránsito hacia la democracia. Muchos miraban el proceso con escepticismo y no pocos derechamente dudaban que Augusto Pinochet respetara una muy posible derrota. Razones para el escepticismo sobraban, entre otras cosas, por el reguero de sangre derramada durante los –hasta entonces- quince años de tiranía.

Era un país aislado, triste y castrado. A los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos -3.227 víctimas, según el Informe Rettig- y torturados  -28.459 , según el Informe Valech-, al régimen se le sumaban cifras que revelaban amplios bolsones de marginalidad -45% de pobreza promedio-, pese al discurso modernizador sustentado por sus economistas. En aquella década de los ochenta, además, comenzaron las primeras jornadas de protestas las que, por cierto, terminaban con estado de excepción que amparaban los horrores de sus aparatos de represión. De ahí que la banda sonora de aquellos años se expresara con desolación, como el caso paradigmático de Santiago del Nuevo Extremo, o con el desenfado de Los Prisioneros.

No obstante, el 08 de septiembre de 1988, en la intersección de Pio nono con Santa Filomena, abría las puertas un lugar donde el goce también era una forma de resistencia al miedo y la represión: Maestra Vida. La salsoteca que hasta el día de hoy mantiene viva su tradición rumbera y su apertura a expresiones culturales y políticas.

¿Cómo es que los colores del trópico dieron vida a aquella desolación austral?

La clave del exilio

Fue en los años previos a la apertura de Maestra Vida que un grupo de salseros se reunía con la complicidad propia de la contracultura. Muchos de ellos venían retornando hacía poco al país luego de años de exilio en países donde la salsa y su expresión en baile era parte de la vida cotidiana. Un caso emblemático es el del periodista Víctor Mandujano, exiliado 11 años en Venezuela.

“Yo estuve en los años de explosión de la salsa, en los años de la Dimensión Latina con Oscar de León y las grandes orquestas de Cuba. Para ellos, bailar es como hablar. Para que te hagas una idea, aún recuerdo una vez cuando una dueña de casa esparcía talco en el piso para que la gente que bailara se pudiera deslizar”, rememora Mandujano.

Fue en 1986 que en el taller del fotógrafo Jorge Opazo, ubicado en la calle Salvador Donoso en barrio Bellavista, se organizó el primer Club de Salsa. Participación especial tuvieron el abogado Domingo Zamora –abogado exiliado en Alemania-, Patricia “Paca” Jiliberto –pintora exiliada en Ecuador-, Mario Rojas –músico, exiliado en Nicaragua, EE.UU. y Australia-, Juana Millar, además del propio Mandujano y su compañera Patricia Orozco. La discoteca la aportó el propio Mandujano, quien trajo cerca de 2000 vinilos en barco desde Venezuela, luego de haber fungido como conductor del programa radial, “Síncopa”, emitido por Emisora Cultural de Caracas.

Lo que al principio era un malón de un pequeño grupo de salseros, cada vez se fue masificando. Las necesidades de espacio hicieron que el club fuera itinerando, llegando a su cenit en el extinto Club Antofagasta, ubicado en las actuales dependencias del Servicio Electoral de calle Esmeralda con una convocatoria de 800 personas. El entusiasmo llegó a tal nivel que, influenciados por el club, llegó a tener música en vivo: La Banda, acaso la primera orquesta de salsa en Chile, de la cual Mandujano hacía los coros y la “percusión menor” (maracas, güiro, clave), retomando su instinto musical que fue cultivado por las agrupaciones tropicales de antaño como la Orquesta Huambaly y su experiencia en el swing como baterista de la Retaguardia Jazz Band.

“La influencia del exilio fue fundamental. Llegó gente que conocía esta música que ya medio bailaban. Todos aprendimos mirando. Unos afuera y otros aquí adentro. Se producía como una catarsis frente a la dictadura”, agrega Mandujano. Mientras, la prensa de la época acusaba recibo del fenómeno: “La fiesta que le pisará los talones a la nueva era democrática que ya viene”, consignaba Cauce, revista opositora al régimen militar.

Por entonces, un empresario que había vivido un autoexilio en Ecuador, Carlos Pérez (en adelante Charly) se contactó con Mandujano para que le proporcionara parte de su discografía para un posterior emprendimiento cultural: Maestra Vida, en honor a la ópera salsa de Rubén Blades grabada por el sello Fania en 1980. “Le grabé unos 10 cassetes a cambio de unos pesos. Justo me encontraba cesante”, recuerda Mandujano.

Un tridente a los pies del cerro

Antes que Maestra Vida fuera el espacio que ocupa hoy, esa emblemática esquina de Pio Nono que esquiva el Cerro San Cristóbal lo ocupaban tres negocios: una shopería llamada La Punta, un local intermedio y una botillería. Charly Pérez, junto a su socio Manuel Bulnes –ambos conocidos en la UC en los años de la UP, con posterior vida conjunta en Ecuador- arrendaron la shopería y en el local intermedio instalaron un boliche de perfil salsero, conectados ambos lugares con una puerta intermedia. En 1993, en tanto, los dominios de Maestra Vida alcanzan la botillería, quedando un solo lugar dedicado a la rumba. De ahí se explica la arquitectura laberíntica del local. Desde entonces figura con uno de sus murales realizado por Amanda Jara, hija del trovador Víctor Jara.

En La Maestra comenzaron a congregarse dos tipos de público: el rumbero de pura cepa que iba a echar pie con las grandes obras de la salsa dura de New York, y los artistas que protagonizaron la tímida apertura cultural con el retorno a la democracia. Se hicieron parroquianos los actores Alejandro Goic, Mateo Iribarren, Luz Croxatto, Patricia Rivadeneira, Antonio Skármeta, entre otros. Muchos de estos artistas llegan buscando refugio tras la agonía del mítico bar Jaque Mate en Plaza Italia, desde donde salió el garzón Sergio Martínez, personaje mítico en la intelectualidad bohemia, a seguir su faena bohemia precisamente en Maestra Vida. Facilitaba el trasnoche el criterio medianamente relajado de Carabineros a inicios de los noventa, por lo que mucha veces se bajaba la cortina y el local seguía con vida propia hasta las primeras horas de la mañana.

El local se hacía de un espacio en el circuito bohemio de Santiago. Los noventa avanzaron, Manuel Bulnes sale de la copropiedad, y Maestra Vida lentamente se sume en el letargo. Eran los años en que Chile se asumió “Jaguar” de América Latina, Marcelo “Chino” Ríos se ufanaba de “no estar ni ahí” con el entorno, las revistas opositoras a la dictadura fueron desapareciendo con la complicidad de los gobiernos de la Concertación. Más que destape cultural, parecía que la transición a la democracia la protagonizaba una sensación de apatía.

Felix Kof, uno de los dueños actuales de Maestra Vida, profundiza: “Por aquella época, Charly Pérez se concentra en otro proyecto, similar a Maestra Vida, que se iba a llamar La Farándula, la que estaría emplazada en Ñuñoa. El proyecto no fructificó. Después Charly contrataría a distintos administradores, pasaría por ciertos desórdenes financieros y bueno, también influyó cierta distracción producto de su vida disipada”, señala. “En el país había como una letanía, Chile se miraba mucho el ombligo”, agrega.

La Maestra se politiza

Con el cambio de milenio, La Maestra retoma su espíritu fundacional. La música en vivo se hace una práctica habitual y la oferta cultural se amplía y diversifica con expresiones como exposiciones pictóricas y artes escénicas.  Charly Pérez, además, comienza a experimentar con algunas prácticas que enfatizan la identidad del lugar, generando un sentido de comunidad con su público fiel. Ejemplo de ello es la libertad creativa otorgada a los DJs –intervenciones de cueca, uno que otro bolero, por ejemplo-, la creación de un circulante denominado “Salvador” en plena crisis económica del 2008 que valía por mil pesos. “Charly siempre defendió la idea que La Maestra entregara un mensaje lúdico y disruptivo”, acota Felix Kof. También la creación de un programa en la radio Universidad de Chile conducido por el músico peruano y DJ Manuel Ramírez. Por orden expresa de Charly Pérez, se limita el precio de las entradas para las bandas en vivo, “por más famosas que fueran”, enfatiza Felix Kof.

Junto a ello, La Maestra se vuelve semillero de la nueva generación de bandas que tienen como base la música latina. Hacen sus primeras armas en el lugar agrupaciones como Villa Cariño, Santa Feria, Banda Conmoción, Juana Fe, Banda Conmoción y Chico Trujillo, quien incluso alude a La Maestra en la canción “Gran Pecador”: En la maestra vida, camará/Se baila con la fiebre del lugar/un signo que en Santiago pese a todo, está respirando…

El periodista investigador de la música afroantillana, Pablo Dintrans, apunta: “La Maestra Vida recogió la mística que antes tuvo el Club de Salsa, desde un punto de vista contracultural. Es una línea que han mantenido a través del tiempo; no es solamente rumba, sino también otras expresiones artísticas y culturales. Y a pesar de que la música en vivo ha estado de capa caída, La Maestra persiste con bandas interpretando su música, con un trato económico bastante justo y favorable para los músicos”, dice el también conductor del programa radial Estación Aeropuerto, espacio de difusión pionera en los ritmos afroantillanos.

También La Maestra se vuelve sensible a los cambios sociopolíticos que experimenta el país. Desde la Revolución Pingüina del 2006 hasta el truncado Proceso Constituyente del 2016, el local derechamente se politiza.

Es así que en el 2009, los trabajadores de La Maestra declaran públicamente su apoyo a la candidatura presidencial de Jorge Arrate por el pacto Juntos Podemos Más en el 2009, además de respaldar la candidatura parlamentaria del dirigente sindical Cristián Cuevas. En el 2011, en tanto, La Maestra adhiere a las movilizaciones estudiantiles como “Movimiento Maestra Vida”. Para ello, organiza dos versiones de “Salsatón por la Educación” en Plaza de Armas con rumba en vivo, además de establecer convenio con la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile para fijar una tasa de descuentos a los alumnos de la “Casa de Bello”.

La diputada Camila Vallejo (PC), por entonces una de las líderes del movimiento y rumbera ocasional de La Maestra, recuerda esos años de movilizaciones: “Había un apoyo explícito a las demandas del movimiento estudiantil. Sentíamos un respaldo de parte de la organización y de La Maestra en particular, a todo lo que estábamos peleando y luchando en ese tiempo”, rememora. Y fue muy buena la política de tarifa rebajada, porque el tema de la salsa no pegaba mucho en las fiestas universitarias”.

Uno de los últimos hitos donde La Maestra marcó postura fue en el Proceso Constituyente del segundo mandato de Michelle Bachelet, uno de los llamados “ejes estructurales” de su programa de gobierno que prometía derivar en una nueva Carta Fundamental y que, sin embargo, no avanzó más allá de su fase embrionaria. Maestra Vida convocó a uno de los denominados Encuentro Local Autoconvocado, en el que participaron trabajadores y rumberos como la actual presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches. Junto con defender conceptos como “Democracia Participativa y Vinculante” y “Equidad de Género”, otro de los principios que más se destaca en el documento es la “soberanía del cuerpo” como espacio de derecho y goce.

“La Maestra tiene la capacidad de hacer lectura del país, es muy sensible a los cambios de la sociedad, tenemos que resolver tópicos sociales pendientes. Por ejemplo: ¿cómo enfrentar la corporalidad en la pista desde el respeto? ¿Debemos hacer una suerte de protocolo? Es complejo porque, además, estamos en un contexto bohemio de libertad y goce”, proyecta Felix Kof.