Editorial

Revista Maestra Vida (tercera época)

Vivimos la era de las comunicaciones instantáneas, en que la inmediatez es la constante en el diálogo y el debate, donde muchas veces las interlocuciones son remotas, sin rostro, amparadas en el anonimato de un avatar –ahora se le llama “skin”- del ciberespacio.

Y hay lugares como Maestra Vida, con algo de atávico pues resulta del contacto directo, del diálogo de cuerpos y de la palabra inmediata, un punto de reunión donde el baile, el goce y la embriaguez se mezclan de tal modo que todo adquiere un sentido laxo, un horizonte de infinitas posibilidades, donde las urgencias quedan relegadas en otra dimensión, un punto de encuentro, ritual y ocio de dinámicas de socialización que exceden por lejos la naturaleza del lugar de baile, aunque mantiene aquella identidad central.

Esta es la invitación a conocer un esfuerzo que se refiere a ese “exceder ontológico”, pues esto se trata de todo aquello que es parte del entorno del Ser del baile y sus interacciones, es decir la conversación, la reflexión o el simple comentario situado en la levedad, todas relaciones comunicativas que en algún instante pretendemos sacar de contexto y trasladarlas a un espacio que intenta sostener opiniones, reflexiones o comentarios de ocio -valoramos profundamente el ocio como el momento de la creatividad más absoluta del ser humano.

Cuando partimos con este proyecto, este será el tercer intento, hace 6 años, la intención siempre fue traspasar las interacciones de Maestra Vida a un formato online que pudiera dar cuenta de lo que se decía, pensaba o declamaba en los rincones de este lugar único, y también situar algunos diálogos que nos interesaba destacar desde el entono del boliche.

Así mismo, asumíamos este desafío como parte del compromiso que siempre hemos sentido con la realidad de un país que de tarde en tarde despierta reclamando por las injusticias y las desigualdades, creemos que es el reclamo por la falta de rumba en la vidas pública, un acto político de disidencia, es un humilde traspaso de la utopía integradora que de modo explícito contiene la fiesta de Maestra Vida.

Han pasado los años, y en este tiempo varios cosas han cambiado en el espacio fundamental del entorno, el barrio, el país, el continente.

Primero, ya no está quien dio un apoyo central a este proyecto, Charly Pérez, y por lo mismo ahora estamos con un impulso distinto, con una orfandad que es un desafío, sin la presencia del censurador espectral y vehemente con el que interactuábamos en aquel tiempo.

Luego, tenemos varios cambios que han operado desde que piblicamos el último número: un gobierno, nuevamente, de derecha-derecha (se supone que algunos quisieran una administración aún más derecha-derecha-derecha, que será una de las cuestiones que vamos a dilucidar en números posteriores), y esto ha significado un giro en 90° en los discursos públicos de algunos personeros que transitan por las avenidas de la ciudad.

En ese otro momento la inmigración era valorada como un aporte a toda prueba, ahora es cuestionada, por suerte aún de modo minoritario; la violencia del estado para controlar la disidencia social se mantenía en márgenes tolerables, ahora se discuten mecanismos intensivos de control de todos aquellos que están fuera de la normalidad. Y en general hoy vivimos una época en que los discursos de odio y discriminación alcanzan para cuestionar cualquier esfuerzo de emancipación.

Todas estas cuestiones las pretendemos abordar en los números que vienen de esta revista. De momento partimos susurrando el presente de Maestra Vida, mirando y reflexionando sus treinta años de historia –con qué otro tema podíamos partir- para que en los meses sucesivos vayamos agregando enfoques, y esperamos, espesor.

Pero no se alarmen, queremos que sea una revista que señale opiniones, reflexiones y sea, además, entretenida, no pretendemos ni dilucidar, ni resolver, ni proponer un programa de transformación, solo traspasar esas mismas interacciones dialógicas que una noche cualquiera se da en la barra, en una mesa, en la entrada, en el guardarropía, incluso en la fila del baño, esos comentarios que motivan respuestas, sin alterar aún el orden social, una especie de propedéutica de los momentos entretenidos, pero que sumadas todas suenan a preocupación de la pista de baile y más allá.

Bienvenid@s a Revista Maestra Vida!