Consideraciones sobre las prácticas y estrategias de la enseñanza de la salsa en Chile.

En este espacio queremos compartir algunas reflexiones surgidas a partir de varios años de enseñanza y observación de los procesos de aprendizaje y baile de la salsa en Chile. De estas disquisiciones ha resultado una revisión y reformulación de ciertas formas y contenidos presentes en algunos modos de enseñar- aprender a bailar salsa.
La salsa es música y expresión cultural propia de regiones latino y centroamericanas. Su origen y producción responde a idiosincrasias propias de un contexto caribeño, que en términos generales, se caracteriza por ser alegre y dado al goce y la fiesta.
La salsa, como ritmo y baile, se ha extendido en el mundo entero, desplazándose su vivencia -originalmente callejera, de placer y festejo- a escuelas de baile y contextos más formales y estructurados. Este fenómeno no sólo ha alejado el baile de la salsa de algunas formas, contextos y motivos de originarios, sino además ha ido acompañado de un proceso de mercantilización, volviéndo el “ejercicio” de la salsa en una baile fuertemente estandarizado y expuesto a desarrollo de diversos mercados.

Queremos, en relación a lo anterior, destacar dos tópicos que observamos en esta “nueva salsa bailada”. Estos nos parecen relevantes de considerar en nuestro análisis dado que combinan de una manera especial y curiosa lo más tradicional con lo más nuevo. Por una parte, la enseñanza de esta salsa ha mantenido elementos originarios, tales como la comunicación machista y unidireccional del baile, en desmedro del desarrollo de una comunicación dinámica y bidireccional entre los bailadores. Por otra parte, los aportes procedentes del mundo de la danza más formal y académica, la han posicionado como una disciplina concentrada en el desarrollo y práctica de destrezas, más que en el goce y el festejo.

Lo que nos ocupa hoy es una revisión de ésta “nueva” Salsa, con el objetivo de discutir y replantear formas y contenidos que en su enseñanza hoy predominan.
En nuestros procesos de enseñanza postulamos visualizar el baile como un proceso de comunicación dinámico y lúdico, donde la interpretación recíproca de simbologías corporales da lugar a la acción y reacción corporal que construye y alimenta el baile. Así la participación activa involucra a ambos bailadores en la composición de su baile-conversación, demandándoles ésto una conexión consigo mism@, la pareja y la música. Desde nuestra mirada, el círculo se cierra cuando este triálogo* se centra en el goce, la libertad de expresión y el respeto por sí mismo y el otro.

Esta reformulación del proceso de aprender- enseñar a bailar salsa es sólo posible si cuestionamos y reflexionamos sobre ciertos “saberes” aceptados y normalizados en relación a las dinámicas del baile en pareja, y replanteamos sus formas comunicativas, sus sentidos y sus contenidos (continuará).


Paulina Parra

Directora de Chivichana

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